GENUINOS
El Ministerio “Genuinos” está conformado por músicos y voces que ponen sus dones, conocimientos y experiencia al servicio de Dios y de la iglesia. Integramos la formación musical con corazones sensibles a la voz del Espíritu Santo y a la verdad de Su Palabra, entendiendo que la excelencia musical y la vida espiritual se presentan como una misma ofrenda para honrar a Dios y edificar a Su pueblo.
Creemos que la música es una expresión viva de la vida de Dios en medio de Su iglesia. A través de la melodía, la armonía y el canto, el Espíritu Santo toca corazones, despierta la fe y guía a la congregación hacia una comunión más profunda con Cristo. Por ello, procuramos que cada canción y cada expresión musical sean un canal de encuentro con Su presencia y una herramienta de edificación.
Desde esta convicción, servimos expresando, a través de la palabra cantada, la esencia y naturaleza de Dios. Reconocemos que hemos sido creados con Su ADN espiritual y llamados a reflejar Su imagen, manifestando a Cristo en cada aspecto de nuestras vidas rendidas al cumplimiento de Su propósito.
Nuestra misión es acompañar a la congregación en un proceso de crecimiento y madurez, promoviendo una adoración profundamente Cristo-céntrica que propicie encuentros transformadores, conforme al principio bíblico de ser renovados “de gloria en gloria” (2 Corintios 3).
Como equipo, asumimos la obediencia a la Palabra como fundamento, permitiendo que la vida y el carácter de Cristo sean formados en nosotros. Nos comprometemos a reflejarlo en nuestro diario vivir, alineados a la visión de Casa Paterna Filadelfia, siendo instrumentos de edificación para las familias y las nuevas generaciones.
Anhelamos que cada melodía y cada canto sean un testimonio genuino de la obra de Dios en nuestras vidas y una expresión que exalte la centralidad absoluta de Cristo.
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”
2 Corintios 3:18

